sábado, 10 de junio de 2017

Catena Malbec 2013




Catena Zapata Vineyards

Catena Malbec 2013

13,5% Grad. Alc.

Mendoza, Argentina.




Finalmente, un malbec argentino de la casa Catena Zapata. De antemano ya sabíamos que estábamos ante una buena experiencia, salvo alguna inesperada sorpresa que no se dio. Pasa por barricas de roble entre doce y catorce meses. Este malbec de Catena Zapata tiene una buena distribución, es fácil encontrarlo en las licorerías de British Columbia.



De un granate obscuro, de una corpulencia entre leve y mediana, forma lágrimas medianas e intensas.

Frutas negras, cerezas, la sensación afrutada es intensa. Hay leves toques de madera, vainilla y tabaco; son como una brisa. Hacia el final un toque herbal.

Lo afrutado al inicio, las ciruelas, algo de moras, de taninos sedosos, de correcta acidez, con una corpulencia entre mediana y leve. Algo de madera y tabaco, sensaciones muy leves. Con final largo retrogusto mineral.



Adquirido en BC Liquor Store de Burnaby a 21 Justin’s, tiene una excelente rpc. Acompañó nuestra noche de pizza.
No nos sorprende lo bien trabajado que está, nos sorprende el bajo precio; y que siga así. Una vez más comprobamos por qué en Brasil los venden caros. Vino de una calidad más que aceptable a un precio justo es todo lo que un consumidor quiere encontrar. Ojo, talvez tenga que ver el que por estos lares “el malbec argentino” no está tan acentuado en la mente y el gusto –por la cantidad de opciones que hay, además de la poca (tal vez nula) promoción- de los consumidores (no digo canadienses, porque aquí es multicultural, con gente de todas partes del mundo te topas, entre esos algún canadiense): por aquí con respecto al vino las opciones parecen infinitas, y la mejor publicidad que un producto se hará es dejar una huella en el consumidor, una grata experiencia, algo que éste malbec de Catena Zapata hace muy bien.






As I was saying - Jack Johnson

La que abre el lado B del disco "From Here to Now to You" (2013) de Jack Johnson es el tema a continuación. Recordábamos con Cris hace poco, que en la semana que nos conocimos en el 2008 llevamos nuestras músicas para escucharlas en el computador. Entre las de ellas estaba la de éste compadre, y hacía pocos meses que mi primo-amigo me lo develó; nunca me gustó. Ahora, me gusta ver cómo ella disfruta cuando la aguja pincha sus discos. Ciertamente sus músicas son un cotidiano en casa mientras cenamos los fines de semana. 

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