martes, 31 de enero de 2012

Los animales puros, Pedro Jorge Vera



Año de publicación : 1946
Editora : Colección La Honda, Ed. Casa de las Américas
Año de esta publicación : 1985


No todos los libros en castellano que voy leyendo y releyendo son del grueso grupo que traje de Lima. Muchos los voy encontrando sorpresivamente por aquí, en las grandes librerías de viejo que hay en la ciudad –llamadas de “livrarias sebo”-, y esa sorpresa al depararme con obras en ediciones antiguas y muy bien cuidadas en mi idioma es muy gratificante: el poder reconocerlos entre otros libros, tocarlos, sentir sus páginas antiguas, verificar las costuras, percibir ese olorcito entre sus hojas; sí, me declaro un friki, y por esos motivos mencionados líneas arriba no concibo –todavía- el comprar libros por internet.

Fue así que me deparé hace poco con esta edición ochentera muy bien cuidada y a un precio muy accesible de la obra prima y quizá más celebrada de Pedro Jorge Vera (Guayaquil, 1914 – Quito, 1999), quizá una de las más importantes en la literatura ecuatoriana junto a “Huasipungo” de Jorge Icaza, esta última data de 1934.

No es fácil encontrar algún libro publicado por Ediciones Casa de las Américas cubana –hasta ahora sigo buscando “La ópera de los fantasmas” de Jorge Salazar-, así que al ver el diseño clásico en esta colección me lancé sobre él, por puro instinto; no había nadie más en el área “literatura em espanhol” que amenace el hacerme del libro; tics que todavía guardo de Lima.

Aquí encontramos historias de personas de diversa índole pero con una misma ansia: revolución. David Caballero es el personaje principal, perteneciente a una noble familia guayaquileña, va en contra de toda su parentela pues se asquea del mundo en que esta se mueve, sintiéndose más identificado con la gente “del pueblo”, quiere ser un revolucionario, aunque no sabe cómo ni qué significa eso exactamente. Al ser expulso de la universidad es enviado a Chile, pero en vez de “reformarse” como su familia esperaba se juntará a bohemios poetas y escritores quienes lo animarán a escribir versos. En el transcurrir de la historia irá conociendo –quizá un mejor término sea “contactando”- otros personajes con el mismo ideal, como José Moreno, un tipo venido de una pobreza extrema, quien, aunque abrace la misma causa es muy desconfiado con esos burguesitos que juegan a revolucionarios, y para chocando constantemente con David. Los diálogos entre el grupo se tornan muy interesantes. Otro con quien José choca ideológicamente es Luis Rojas, más visionario e inteligente, parece conocer el terreno donde pisa, al menos cuando está junto a sus compañeros, ya en su soledad las dudas e incertidumbres lo atacan constantemente. Ya Carlos Suárez es un provocador innato, está entre ellos pero sabrá zafarse cuando ve que la realidad le da en la cara: este personaje representa a aquellos por los cuales una empresa –en este caso, una revolución- no camina, no se compromete cabalmente como otros, si todo va bien él estará ahí, si es todo lo contrario será el primero en huir. César Fernández encontrará en el grupo la manera de verter su rabia. Reniega de aquellos acomodados facilistas de los que ve por doquier en su ciudad y país, encontrando en la revolución la manera de sentirse libre. Ni él se imaginaría cómo acabaría: Dr. César Fernández Bodero, abogado, cortejando una millonaria; lo peor es convertirse en lo que más odias. Ironías del destino. El personaje femenino está encarnado en Julia Molina, la mujer que ha vivido la vida que quiere y no la que le querían imponer. Tiene amoríos con César Fernández y con varios más, no le interesa lo que de ella hablen, y termina encandilándose con David Caballero con quien llega a tener algo más serio. A este personaje también el autor la esboza muy fuerte ante todos pero entre sus cuatro paredes se le percibe muy frágil, llena de dudas, hecho interesante pues torna a sus personajes muy reales. Hay un flashback en la historia de este personaje, donde el autor se desarrolla la infancia, dura, de esta mujer, que explica su atípico comportamiento para la época en que tanto ella como sus compañeros se desenvuelven, mediados del siglo pasado.



El final no es el esperado para ellos, ni en lo grupal, ni en lo personal. Por no ser tan unidos desde un principio, increpándose los errores y los puntos de vista entre sí, su revolución no andará, llenándolos de frustración y derrota. Al terminar la obra encuentro el título muy hermoso, preciso.

Por pocos momentos la historia se torna densa, al fin y al cabo es una novela política –también con fuertes ribetes psicológicos-, hecho que me hacía pensar –antes de comenzar la obra- en la posibilidad de no terminarla, pero no, no es un manifiesto marxista, es la historia de un grupo de jóvenes muy diferentes entre sí pero con un mismo ideal, que no supieron enfocarse en su causa, enrostrándose sus diferencias a cada momento, y terminando a la deriva. Ayuda y mucho el excelente manejo del idioma por parte del autor, que torna en la mayoría de pasajes muy fluida la trama, siendo un tema quizá pesado de tratar, es un mérito a resaltar. Un gran hallazgo, una gran novela.

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